Estábamos viendo el rio sentados en la misma banca de siempre y de pronto te acercaste a mí para susurrarme -No es un desastre, son las cosas que nunca dejan de moverse-. Te escuché muy cerca y muy real. Me asusté y abrí los ojos. Como siempre, había sido un sueño.
Me fastidia que seas el protagonista de mis sueños más reales, y que mi mente me haga creer por unos segundos que de verdad estás ahí, acostado y diciéndome cosas al oído para que despierte de quien sabe que pesadillas. Las primeras veces brincaba asustada de la cama, te buscaba y podía jurar que había escuchado tu voz, ahora solo me asusto y espero a que mi corazón recupere el ritmo de siempre. Justo estaba en esas cuando sonó el teléfono, me estiré casi mecánicamente para alcanzarlo y ver quien llamaba, pero era un número desconocido. Mi mamá siempre me dice que no conteste los números que no conozco por que puede ser peligroso, pero invariablemente no le hice caso y contesté.
Fue una plática sencilla y cualquiera la hubiera juzgado como una breve conversación de fin de año entre dos amigos que se quieren mucho. Pero tú sabes bien que yo no te quiero ni te odio, simplemente detesto el fantasma de todo lo que ya no eres y que los pensamientos de lo que fuiste nunca me dejen en paz, ya ves que hasta en mis sueños estás.
Aunque pensándolo bien, a veces si te odio un poco, sobre todo cuando se me viene a la mente la idea de que nadie abraza como tú. Pero esa es harina de otro costal, el punto es que escuché tu voz y solo me deseaste un feliz fin del mundo, lo cual podría sonar irrelevante si pensamos que era el último día del 2011 y que fácilmente se puede pensar que fue tú forma de desearme un feliz 2012. Pero tú y yo sabemos bien lo que significa desearse un feliz fin del mundo.
Me queda claro que durante el minuto con 17 segundos que duró nuestra conversación poco pude pensar en lo que estaba pasando, ni siquiera noté que el mundo envejeció un poco más y que mi corazón se guardó las ganas de latir para después. Sólo tú eres capaz de hacerme sentir todo en un segundo.
Colgué y no quise pensar en ti ni en lo que fuiste ni en lo que eres y mucho menos en lo que soy sin ti. Desde hace tiempo no me doy esos lujos, por que irremediablemente acaba invadiéndome la nostalgia y me dan unas ganas tremendas de salir corriendo hasta donde estés. Me concentré en el año nuevo y en buscar planes para las primeras horas del 2012, al fin y al cabo, el fin del mundo solo era eso que nos pasaba a ti y a mí cuando nadie nos veía.

Tu literatura es muy fluida , sigue adelante!!!!
ResponderEliminarAquí te dejo algo para compartir
Htt://mariaiholandarondon.blogspot.com