sábado, diciembre 31, 2011

El último post del 2011.


2011. Pero qué difícil me resulta escribir de este año!. Llevo la última semana pensando a diario, ¿qué lecciones aprendí? ¿Haré mi lista de lecciones del 2011?. Pensaba que si y pensaba por donde empezar. Nunca es fácil empezar pero nunca me había resultado tan difícil hacerlo. Ayer pensé, por recomendación de un amigo, en hacer un top 5 de cosas del 2011.
No creo poder, pero lo voy a intentar.
El 2011 fue un año como todos y a la vez como ninguno. No sé si pueda encontrar las palabras precisas en mi vocabulario para decir lo que siento, pero lo voy a intentar.

TOP 5 DE COSAS IMPRECISAS QUE ME PASARON EN EL 2011. By Ran.

5
El esfuerzo que llenó el 2011 ocupa el lugar número 5 de mi lista. Fue un año lleno de esfuerzos. Ha sido un año en el que me he decidido a cambiar todo lo que no me gusta de mi, y por primera vez he puesto todo mi empeño en una terapia psicológica. El 2011 siempre lo recordaré como el año en el que conocí a Ale mi psicóloga, una de las personas que más me ha cambiado la vida.  No ha sido fácil, sé que al final todos los cambios los he hecho yo sola, sé que esforzándome es como he llegado hasta aquí, sé que todavía no acabo, sé que el proceso de cambio me puede durar toda la vida y que no será fácil, pero también estoy segura de que quiero ser la mejor Anahí que pueda ser durante el resto de mi vida y que quiero llenar mi vida de cosas buenas y positivas.
He decidido detenerme a pensar en lo que los demás sienten, he decidido darme cuenta de muchas cosas y me gusta la Anahí en la que me convierto todos los días, me gusta la Anahí que no es perfecta pero que intenta todo el tiempo dar y ser lo mejor de ella, me gusta la Anahí que todo el tiempo está en construcción. Me gusta pensar en mi familia y hacer todo para hacerlos felices, me gusta amarlos y que sepan que estoy aquí por ellos, que me siento muy afortunada de pertenecer a ellos, que me he dado cuenta de que vengo de un lugar muy valioso, que sepan que son uno de mis combustibles para seguir en esta continua mejora y que sepan que aprecio mucho todo lo que siempre han hecho por mi. Finalmente, decidí relajarme y ocupar con felicidad el lugar que ocupo en mi familia y esforzarme a la par que ellos se esfuerzan por mantenernos unidos y a flote. También he decidido estar para mis amigos de la mejor manera posible, no solo en la fiesta, no solo en lo divertido, si no siempre que necesiten un empujoncito. Ha sido muy grato darme cuenta de que a pesar de que siempre he sentido que casi no tengo amigos, este año han salido a la luz muchos amigos que han demostrado ser reales y que no han dudado en apoyarme y darme palabras de aliento cada que he sentido que la cosa se me pone brava por qué que cambiar es más difícil de lo que aparenta.

4
El amor ocupa el número 4 en mi lista. Es un número muy importante en mi vida, el amor siempre ha sido importante y siempre es parte del combustible con el que lleno mi motor todos los días, es lo que puede tenerme todo un día llorando en cama, o con una sonrisa de 24 horas.  El amor en el 2011 fue todo lo que nunca imaginé, fue una carcajada en mi cara.
Siento que fue la forma en la que la vida me dijo: nunca nada está escrito para siempre. Fue la lección mas agradable que he aprendido en mi vida, fue reencontrarme con recuerdos cristalinos de mi adolescencia y fue tener en mis manos una carta de amor que escribí hace 8 años, pero sobre todo, fue sorprenderme de pronto besando a su destinatario y sintiendo el mismo cariño y magia que sentí cuando la Anahí que fui de adolescente lo besó.
Ha sido una platica de café con la Anahí de hace muchos años para asegurar que todo pasa por algo. Ha sido increíble, ha sido un churrasco de magia por todos lados, justo cuando aseguraba que la magia no existía. Ha sido regresar a mi centro, pero con ciertas lecciones aprendidas y darme cuenta que el amor, la magia, los magos, las coincidencias todavía existen y pasan todo el tiempo. Es saber que no sé cuanto tiempo durará esto y que no me importarme. Es darme cuenta que la vida es un andar que no permite ver el final.

3
Descubrir. En el punto número 3 está el descubrimiento del 2011. Sin duda siempre he sentido interés por hacer ejercicio, cuando vivía en Boston habitualmente asistía un gimnasio y a veces salía a correr, antes de irme a Boston iba regularmente a una alberca que está cerca de mi casa y de niña probé todas las actividades deportivas posibles. El ejercicio siempre estuvo en mi y en mi papá, cuando era pequeña corríamos y llegamos a correr algún maratón juntos, mi papá guarda esos acontecimientos con mucho orgullo y cuando los menciona sonríe mucho. Por eso, cuando a principios del 2011 en el despacho de abogados en el que trabajaba escuché hablar de la “Carrera para Abogados” pensé que no seria mala idea pedirle a mi papá que me ayudara a entrenar para correrla con cordura, le dije que no podía hacer el ridículo enfrente de mis jefes, pero en realidad me parecía una perfecta excusa para tener una actividad diaria con mi papá y además asegurarme de que está haciendo ejercicio. Recuerdo cuando empezamos, me costaba muchísimo trabajo levantarme por las mañanas, pero no podía fallarle, siento mucha ternura cada que viene a mi cuarto a las 6 de la mañana a decirme que ya es hora de que salgamos a correr, y también confieso que cuando empezamos a correr mi condición física era muy pobre, me costaba moverme en el aire, me sentía fofa, absurda, cansada y aunque todavía no tengo la condición física que quiero, he mejorado y esas mejorías me emocionan, además de que también estoy nadando y voy a un gimnasio varias veces por semana. Definitivamente el 2011 me dejo el descubrimiento del ejercicio como medicina, del ejercicio como lo único que me saca de la depresión, por que aunque el deporte no es algo nuevo en mi vida, nunca me había ejercitado tan vigorosamente como ahora. Tampoco había estado tan cerca de mi papá como ahora.

2
Los cambios siempre deben ocupar un lugar importante en cualquier lista, hasta en la lista de cosas que se comprarán en el supermercado. Mi lista no es la excepción, así que en el lugar dos que en realidad no está alejado del lugar uno, está el fin de mi vida como estudiante regular, y digo regular por que no quiere decir que no pueda volver a ser estudiante, pero todos sabemos que después de los estudios universitarios nada es lo mismo.
Sin duda, la primera mitad del 2011, tiempo en el que compartía mi vida entre mis últimos días de escuela y el trabajo fue una época en la que casi no podía pensar en nada, solo me esforzaba por salir todos los días muy temprano de mi casa y regresar muy noche.
Recuerdo bien mi última semana de exámenes, me sentía rara, pero no cambié el método que seguí durante cada uno de los 9 semestres que fui estudiante universitaria. Decidí disfrutarla al máximo, haciendo lo mismo que siempre hacia, entregando los trabajos al final, haciendo las tareas una hora antes de la clase, entrando al examen inmediatamente después de haber leído por única vez los apuntes de alguna compañera más decente, y abrigando el pánico de que tal vez no me fuera tan bien en el examen por mi poca dedicación como estudiante, pero siempre sintiendo al final una extraña sensación al recibir buenas calificaciones, es grato recibir buenas noticias no esperadas. Existe un rush muy especial en no ser buena estudiante, pero tener calificaciones de buena estudiante. No es presunción, es lo que pasaba y punto. Al final de cuentas, a mi excelente promedio se le quita un poco el brillo si pensamos en esa situación.
Así fue como disfruté mi último verano como estudiante, caminando por la escuela, escuchando quien sabe que canciones, amontonando ideas en mi cuadernillo, pensando en todas las cosas que me habían pasado desde la primera vez que entré a esa escuela, viendo el cielo y queriendo recordarlo para siempre. Me invadió la nostalgia del cambio, la nostalgia del fin, la nostalgia de haber logrado algo que para muchos es importante.
Sin duda, la primera mitad del 2011, tiempo en el que compartía mi vida entre mis últimos días de escuela y un trabajo extenuante, fue una época en la que casi no podía pensar en nada, solo me esforzaba por salir todos los días muy temprano de mi casa y regresar muy noche.
Lo más emotivo: llamarle a mi papá en mi último día de clases y llorar en el teléfono mientras le daba las gracias por su apoyo y ver a mi mamá llegar bien guapa a mi entrega de diplomas.


1
Sin duda, el acontecimiento más importante del año y que día a día me doy cuenta me está cambiando para el resto de mi vida, fue el acercamiento a la muerte.
Me paso de lado, cerca muy cerca. No es que nunca la hubiera visto de lejos, pero nunca había pasado tan cerca de mi. Nunca se había muerto alguien a quien realmente quisiera. Fue una amiga, una gran amiga. Dicen que su muerte es aún más dolorosa por que era muy joven, de mi edad. Yo pienso que mas bien para ellos es más penosa y para mi que la quería es igual de dolorosa. Uno nunca quiere que se muera la gente que quiere, sea la edad que sea que tengan.
Se formó en mi un vacío, un silencio eterno, una constante nada y una profunda tristeza. Un continuo llorar sin lagrimas. Cada que pienso en ella me dan ganas de cerrar los ojos y ver la oscuridad que se forma en mi en ese momento, sentirla, recordarla, siento que mientras la mantenga en mi mente, nunca morirá.
Ahora contemplo el mundo de diferente forma. Ahora contemplo los escenarios de mi vida desde diferente perspectiva. Estoy viva y nadie sabe por cuanto tiempo, hay mucha gente que amo y que también está viva, tampoco sabemos por cuanto tiempo. Ahora quiero correr, nadar, brincar, reír, ir y venir, abrazar, amar, amar y amar. Aprovechar. No quedarme con ganas de nada, llorar y no importarme. Sentir la vida en cada una de mis células, apreciar la vida de cada una de las células de las personas que amo. Vivir lo más profundamente que se pueda.


lunes, diciembre 26, 2011

RECOMPENSA 2


¿Qué voy hacer cuando te des cuenta? Cuando sientas todo lo que hay en mi, ¿serás capaz de sentirme?.
¿Qué vas hacer cuando te des cuenta?, cuando sienta que por fin lo entiendes ¿seré capaz de sentirte?
¿Podré sentirlo? El amor, hablo del amor.
Hablo de esa sustancia efímera con la cual despierto pensando todos los días, hablo de lo rojo, del alma, de ti cuando me abrazas y de mi cuando cierro los ojos mientras hacemos el amor.
¿conozco el amor?, ¿conoces el amor?.
¿me dejarás sola en este sentimiento?, para siempre y para nunca, para sentir y para vivir. Aquí estoy. Interesada en el amor, en lo que me hace sentir, interesada en sentirlo y en encontrarlo, interesada en encontrarte.
Interesada en que cualquier excusa sea buena para tropezarme contigo, amor.

sábado, diciembre 24, 2011

Sobrevivir a Facebook.




Me pasó parecido con la televisión, un día empecé a verla demasiado, al despertar, al anochecer, mientras hacia otras cosas. Sus eternos anuncios comerciales, los programas que no exigían nada de mi, solo sentarme como tarada a ver, ver y no ver. Era una buena forma de anestesiar la realidad, si afuera chispaba la peor tormenta del año, en la televisión veía la playa mas bella. La usaba para no pensar y sentía alivio. Ni siquiera tenia que concentrarme, en algún punto me daba sueño y despertaba cuando sentía o molestia por el ruido que produce la televisión o por el repentino silencio de apagar la televisión que ya nadie está viendo. En esa época vivía en Boston y cuidaba a un niño mitad Búlgaro, mitad norteamericano, mitad judío, mitad cristiano. Me sentaba a verlo por horas, como jugaba y a qué jugaba, intentaba imaginar su contexto, como seria de grande. Veía a sus papás, veía sus primeros andares por la vida. Cualquiera pensaría que a los 3 años no hay andares de merito, pero hay una gran cantidad de cosas que un niño de 3 años tiene que aprender. Ir al baño, llevarse la cuchara a la boca sin mancharse los cachetes, hablar, ponerse la ropa, amarrarse los zapatos, cual es la derecha y cual es la izquierda. Al niño que cuidaba había que mostrarle el mundo y a comunicarse con el. Comunicarse con los demás humanos es importante, si no nos comunicamos es como si no existieramos, necesitamos de otros humanos para existir. Para hablar, para sentir, para imaginar, para negociar, para compartir, para hacer y para no hacer.


Cuando deje de ver la televisión empecé a perder el hilo de muchas conversaciones, no entendía de los programas de televisión, no había visto el último comercial cagado, no sabía que pasaba en la farándula, no sabia que nuevos reality shows ofrecía la televisión de paga, no sabia nada. No me interesaba saberlo, sentía alivio de no gastar tantas horas de mi vida frente a la brillante televisión, sentía mi mente despejarse, mis libros regresaron a su lugar: mi mochila. Los empecé a releer todos, uno por uno, lo que me había dicho Saramago, lo que me había dicho Michael Kundera. No extrañaba la televisión, había extrañado muchísimo a mis autores favoritos. Extrañaba sentarme desde el amanecer hasta el atardecer de los domingos de depresión a leer, sentir lo que un libro tiene que decir es un arte preciso, fino, tranquilizador. Llevo alrededor de 3 años evitando los televisores, he sobrevivido y me siento mejor. Claro que de alguna otra forma tenia que comunicarme con el mundo, tenia que ver que estaba pasando con los otros humanos. El Internet se volvió mi puente hacia los demás, los videos que ahí veo, los textos que ahí leo, las noticias que ahí busco. Pero no más televisión.
Facebook fue una de esas formas de comunicarme: si ya había visto las fotos de la última peda, si ya había aceptado la invitación a la siguiente fiesta, si ya habia chateado con alguien que hace mucho no veia. Si habia visto lo que pasaba en el mundo del Facebook.
No sé como pasó, pero Facebook se nos metió a todos entre ceja y ceja. Por ahí todos nos comunicamos, y vemos y llevamos una vida virtual.
Pasaba horas viendo esa ventanita blanca con azul. Tenia necesidad de decir cosas por ahí, de mostrar mis fotos y de recolectar una vida virtual.
Pero de pronto empecé a sentir asco de pasar tanto tiempo de mi vida en algo que en realidad no existe. Yo no soy mi perfil de Facebook y en realidad nadie lo es. Esas fotos no dicen nada, esas letras no se leen en el contexto preciso. Las personas somos mucho más que esa realidad plana que Facebook nos ofrece.
Después vino la tentación. Buscar quienes habían sido las exnovias de mi novio. Divagar por ahí, intentar encontrar algo de él, alimentar mi curiosidad. Enfermar mi mente y mis sentimientos por él. Sentar fantasmas a la mesa, ponerles cara y forma. Saber como habían sido las mujeres que estuvieron aquí antes que yo. ¿eran bonitas? ¿eran inteligentes? Eran…
Me resistí. No quería saber, no quiero saber. Pero el simple hecho de tener que resistirme a algo me provocó nauseas. Angustia, asco.
Ya no quiero vivir virtual, quiero vivir de verdad. No quiero la vida que está guardada en Facebook. No quiero arrastrar los pies por un pasado que ya no es, no quiero que la gente piense en mi como el espejo de mi Facebook.
Hace tres días que lo borré y lo más probable es que esto solo sean unas vacaciones. Que sea temporal y que en algún punto vuelva a ceder a la presión y lo vuelva abrir. Para enterarme de lo que todos dicen que pasa en sus vidas. Para aceptar la invitación a la siguiente fiesta, para ver las fotos de mi sobrina.
Pero mientras voy analizar con calma la situación, el contexto, lo que habría que enseñarle a un niño de tres años respecto a la comunicación de nuestros tiempos. ¿qué le explicaré a mis hijos? ¿qué les diré de la comunicación entre humanos?.
La presión es fuerte, los primeros en quejarse han sido mis amigos: sienten que si no tengo Facebook desaparezco. Me preguntan si me pasó algo, piensan que lo borré por que estoy triste, por que la vida no va bien.
Pero no es así, la vida va mejor que nunca, la vida se deja sentir con todo su esplendor, la vida es eso feliz que me pasa todos los días. La vida desde mi ventana de realidad, es magnifica. 

miércoles, diciembre 21, 2011

...

Música suave. Música para el corazón. Música para lo que siento. Música para no dejar de sentir. Música ciega. Música en mí y en lo que siento por ti. Música sin excusas, música con excusas inventadas. Música para escapar. Música para viajar. Música y músicos.
Música para caminar, para cantar y para estar vivo. Música para el fin del mundo.

lunes, diciembre 05, 2011

Lo que opino de…




El autocinema coyote.

La verdad cuando escuché por primera vez que había un nuevo autocinema mi reacción inicial fue negativa. Ya estoy un poco cansada de las nuevas ondas retro que todos manejan y aunque aún no termino de entender el concepto “hipster”, lo del autocinema me parecía el paraíso de esa nueva modita de lentes de pasta y no es que no tuviera razón, de hecho hubo muchos lentes de pasta, pero también pude ver niños en pijamas y familias felices. Había de todo un poco. Fue divertido? A madres!, puede que la buena compañía con la que fui haya sido parte del factor de que esta haya sido una buena experiencia, pero de verdad hubo un momento mientras estábamos formados en la fila para comprar palomitas en el que me sentí en los 50-60, tal vez fue la noche y el rock and roll que se escuchaba de fondo.
Por otro lado, yo soy de las que extraña los intermedios, por que aunque la época de los intermedios fue ya hace mucho, siempre recuerdo a mis papás diciendo con nostalgia que en sus épocas había intermedios, así que cuando el intermedio empezó me sentí aún más feliz con la experiencia.
Lo que estoy segura no había en los autocinemas de antaño son las mini bocinas que te dan al entrar al evento y con las cuales puedes escuchar perfecto desde tu auto, me parece que son una buenísima idea.  Yo no me puedo quejar del sonido, aunque mi compañero de aventura si lo hizo, ya que en un momento se escuchó un poco de interferencia y tampoco me puedo quejar de que no se viera, por que desde dónde yo estaba se veía muy bien, aunque creo que desde ciertos puntos si podría ser un poco molesto, sobre todo estoy segura que desde los asientos de atrás del auto, no se ve bien.
El servicio me pareció en general muy bueno, había orden y diversión al mismo tiempo, y definitivamente lo único malo fue que había mucha fila para comprar en la única mini cafetería del lugar.
También debo agregar que mientras veía la película hubo muchas risas, bromas, platicas serias y demás, por lo que en cuanto a compararlo con ir a un cine regular a mi me queda claro que el autocinema se puede convertir en una mejor experiencia, ya que puedes estar cotorreando sin molestar a nadie. 
Al final, lo importante es que mi chico y yo salimos con una buena sonrisa de ese lugar, y eso es lo único que debe importar. Definitivamente el autocinema es uno de esos buenos lugares para visitar en la Ciudad de México.




pd. vimos la pelícua de E.T., una de mis favoritas. 

viernes, diciembre 02, 2011

Me encontré y no pienso dejarme ir.

Todos estos pensamientos de felicidad, todas estas ganas de caminar por la ciudad y reír, estas ganas de sentir, de escuchar, de vivir. Estas ganas de hacer más y nunca parar. Todas estas buenas sensaciones, la felicidad, el amor, tus ojos y tus besos. Sentirme fuerte y sensible, sentir que puedo seguir y nunca parar. Estar en paz conmigo misma, perdonarme todos mis errores y aplaudirme todos mis aciertos, compartir mi felicidad. Amar a mis amigos, a mi familia, amarme a mí misma. Buscar sus labios y encontrarlos, encontrarme y nunca dejarme ir. La muerte de una amiga, unos días tristes y al final sorprenderme pensando y sintiendo que ahora más que nunca tengo que vivir, reír, llorar, vivir y ser feliz.