jueves, octubre 29, 2009

Fluyente

Hasta deje de escribir. No por que no me gustara, siempre me ha gustado escribir, pero estaba tan triste que las palabras no me alcanzaban y la mitad de todas las frases me parecían la burla mas insolente. Eso si, las lágrimas no dejaban de aparecer, y el dolor no me dejaba de ofrecer instantes simultáneos y hasta la fecha duraderos de dolor. Postrada, viendo al techo, las desilusiones empapaban todos mis pensamientos, tu lejanía, tu rechazo; tú, mi gran padecimiento.

No me preguntaba nada, esta vez lo sabia todo. Lo necesario, lo importante, y lo ofensivo y lo doloroso y con eso me bastaba para no querer ni escribir, ni comer, ni respirar, ni estar aquí ni allá.

Desde entonces no ha habido mucho cambio en mis amaneceres y mis anocheceres, en todos hay lagrimas y en todos esta tu ausencia. Esa ausencia tan maldita, tan tacaña, tan repetitiva, tan indeseada. Pero he vuelto a escribir, y por las tardes acostumbro reír, junto con mi dosis de té y pastillas de felicidad.

Mis cercanos se aburrieron de escucharme decir cuanto te amaba, y cuanto me hacías falta, y cuanto me rechazabas. Todos comentaban al principio de la tontería que seria seguir contigo, después cambiaron esas tonterías por la aburrición que concede la repetición de los mismos ahogos, provenientes de la misma persona, y la misma pero peor falta de orgullo y ganas de humillación que según ellos, ahora poseo. No es eso, pero no se como explicarles que no es ni la humillación, ni la falta de orgullo, ni que no me quiera a mi misma, en cambio siento que el olvidarte seria fallarme a mi misma en lo mas elemental de mi ser, y en lo único que me queda sin corromper: yo nunca controlo lo que siento. Me gusta sentir, como el río que fluye, como la nube que explota, o como el aire que transpiran mis poros, aunque esta vez los sentimientos y el río parezcan mas bien un mar perturbador, que acaba en tsunami devastador, todas las mañanas y todas las noches. Así que si mi sombra se pregunta el por que escribo solo de mares perturbadores o tsunamis devastadores, es por que no estas tú, y por que yo sigo siento una maldita fluyente.

martes, octubre 27, 2009

Retracto

Sabes a todo lo que nunca imagine que sabrías.
Labios de sal, movimientos suaves.
Sabes a besos de fuego.
Labios de fruta madura, movimientos exactos.
Sabes a suaves mordidas.

Labios efímeros, labios que me besan, labios que me llevan.
Sabor abstracto, extracto. Me retracto.

lunes, octubre 12, 2009

La felicidad de Hoy

La felicidad de Hoy.
Hoy me desperté y no encontré a la felicidad. Empecé buscándola en el baño y en mis desagües matutinos. No la encontré. Así que lo mas despejada que pude, me senté a pensar donde podría estar; repace los lugares: en el mar, en los libros, en los sueños, en las sustancias que alteran la conciencia, en las noches de luna llena… NADA.

Me llene de nostalgia y de mis acostumbradas ansiedades, mientras buscaba, y pensaba. En tus ojos pensaba. Esos ojos tan extensos, que miran por doquier, que juegan y se enredan en enfrascadas conversaciones con la oscurecida espesura de los míos.

Pasaron los días, no de hoy, si no de siempre, por que hoy es cuando me he levantado sin encontrar la felicidad, y siempre es desde cuando la he buscado.

Me muerdo los labios, solo de pensar en donde la dejé. La imagino de vuelta, donde la tristeza ni siquiera se concibe, donde no existe, donde no hay necesidad de inventarla.

Así que decidí salir a buscarla. Me equipe de ideales y teorías de primavera. ¿Dónde estará la felicidad?.
Caminé. Caminé mucho. Pregunté. Pregunté mucho; a todos. A los psicólogos y psiquiatras, a los literatos, a los abogados y a los músicos. Sobre todo a los músicos.
No la encontré. La felicidad parecía haberse ido para siempre, de todo, de todos.
Me asusté.
Respiré al mundo entero de un pasmo, y me di cuenta de que tal felicidad NO EXISTE.

Algunos dicen que va y viene; que es el agua que antes de escurrirse de entre los dedos ha desaparecido, que es lo incontable de la arena, que es lo soluble del café, que es la magnitud de la inocencia, que es la fuerza de lo controlable, que es la relatividad de la libertad. Yo creo que es todo eso es, pero además es quimérica. Sobre todo quimérica.
Me sentí triste y versada de una buena exactitud. Libre de buscarla y mucho mas libre de encontrarla. Supe que no es de las que se encuentran, es de las que se dejan encontrar.
Me relajé.
Exhalé al mundo entero de un pasmo, y me di cuenta de que a veces, era feliz.

sábado, octubre 03, 2009

Las pinches pendejadas de Jerónimo.

23 de marzo del 1970, México, Distrito Federal.


Jerónimo, Hola.

Que de lo lindo esta tu vida sin mi… ¿no? Tan productiva, tan selectiva, tan entretenida.
Que lindo, que felicidad, pero yo no soy tan sincera. A mi se me va el día en un pinche engañadero. Uno frente al espejo, pa’ que no se me noten las pinches ojeras de tanto pinche llorarte toda la pinche noche. Si, esta muy pinche. Otro engañadero a la hora de comer, para sentir que tengo hambre, y para sentir que me sabe a gloria, como en aquellos tiempos en los que hasta un pan con mantequilla a tu lado, me sabia a manjar y otro pinche engañadero a la hora de dormir, primero para poder dormir y después para rezar cabrón para que esta noche no se me aparezca tu pendejo fantasma en todos mis sueños, si es que logro dormir.
Y bueno, no se diga en las mañanas, un pinche engañadero al intentar ocultar el pesar que me da el saber que no hubo santo al cual rezarle para no soñar contigo, y otro pinche pesar de irme dando cuenta de que hoy, tampoco estarás. Pero el engañadero mayor, esta en sentirme satisfecha con las dos o tres pinches horas en las que pude conciliar el sueño. La culpa no la tienes tú, por supuesto, tú tan santito, tan niño bueno, ¿cómo crees? la tiene el pinche puto puñal, que me clavaste, claro, sin querer, por que tú… ¿tú? Tú eres pan de Dios hecho música, tu jamás harías algo así… bueno, el pinche puñal que me clavaste en el corazón, ese es el culpable de mi pinche falta de sueño. Y del engañadero también.
Así que te digo, que lindo, que mágico, que espectaculares tus pinches días, con tanta pinche productividad, con tanta pinche felicidad, que te has encargado de enseñarle a cuanto amigo en común tenemos, que bien. Por mi, no te preocupes, yo seguiré aquí, sentada, esperando como nunca he sabido esperar, a ver que día, por fin, dejas de ser ese que fuiste y por fin seas ese que no me importa.
Ojala te llegue mi carta, por que con eso de que a doña Jacinta, tu presumible, admirable y nada tachoneable madre (aunque eso de tachoneable, lo dudaría el lechero), no se le da la gana entregarte las cartas, y con eso de que no me dejaste ni para la leche, no alcanza para lo que costaría la pinche llamada telefónica para decirte esto, tan importante.
Por cierto, Juanito, ya tiene un año, se parece a ti, pero no pregunta por ti.

Pinches pendejadas las tuyas, de veras.
Se despide de ti, con besitos, tu antigua com-pinche.

-Armenia, (aunque no te guste mi nombre pero no uso más el que tú me pusiste, por que ¿que es eso de llamarme Conejita?… bien me decía mi tío Paco, que esas son mariconadas. Debí de haberle hecho caso.

Mate

Tres veces ocho.
Ochocientas veces cuatrocientos.
Mil veces te amo.
Doscientos treinta y tres y media pulsaciones.
Dos millones cuarenta y siete mil seiscientas promesas.
Ni una de ellas cumplida.
Seiscientos mil perdones.
Cincuenta por dos disparates.
Un corazón. Mi corazón, roto.

Loca.

Imaginarte entre un pasado doloroso, un presente vacuo, y un futuro vacío, es la peor excusa para darme cuenta de que ya no estas aquí.
Anuncio que las sospechas de tus desengaños, las inspiraciones que nunca he escrito, las frases celebres que no he pronunciado, y tu lejanía me están volviendo loca.
Miento para convivir y para escribir, por que loca ya estaba.
Loca de amor, loca por tus caricias, loca por sentir intensamente. Irresistiblemente loca en medio de las peleas que me tienen curando mis penas frente al mar, y llorándote como el reloj mas exacto: al amanecer, al anochecer y en medio de mis insomnios.
Mis sueños se han vuelto reales y crueles. Reales por que en ellos sigues estando tu, y crueles por que siguen siendo sueños.
Imaginarte entre un pasado erróneo, un presente forzado y un futuro mas que incierto, es la peor excusa para darme cuenta de que ya no estarás aquí. Ya no estarás al amanecer, ya no estarás al anochecer y ya no estarás en las tazas de cereal que solíamos compartir. Y cuando me doy cuenta de eso, loca me siento, loca me resisto, loca te escribo y loca no te encuentro, como ya sabia que no te encontraría.

Arañas

Soy la araña de la pared blanca.
Soy la araña de la piedra del jardín.
Y también cuando se me da la gana, soy la araña en tu sopa.
De mí crecen siete peludas patas, seis caras de mil ojos y un torso de fécula.
Trecientos caballos de fuerza no atraviesan mi energía, y los días desanublados me hacen perder la razón.

Soy lo que prometiste y nunca cumpliste.
Soy la promesa que desencadeno el fin.
Y también cuando se me daba la gana, era la peripecia de tu vida.
Trecientos cantores de fuerza no atraviesan mi alma y los días nublados me hacen lagrimar al ritmo de un gran tropiezo.

Te deseo lo peor de lo mejor, te deseo que lo tengas todo, que lo vivas todo, que nuestros sueños se hagan realidad, y que yo no este ahí para que me lo compartas.
Te deseo el vacío que dejan los arcoiris sin amor, y las mansiones sin mujer.

Me deseo dejarte en el sótano de mi olvido, entre los talaches de mis traumas y las desventuras mas insignificantes.
Me deseo un hombre bueno, con ideales firmes, con riendas sobre su vida, con caballos de amor que sobrepasen mi energía.
Me deseo feliz y compartida, me deseo indiferente a tus malas costumbres y a tus criadores.

Por eso, soy la araña de la pared blanca.