Y Devendra, qué tal?
Llegué justo a las 9 de la noche, había algo de gente en la entrada, una fila no tan enorme y el típico proceso de revisar tú bolsa y a ti para ver que no traigas cosas prohibidas. Debo aceptar que estaba emocionada.
Me acerque a la barra, pedí una chela, y me puse a esperar que empezara. No tardo mucho, por lo cual calculo que el concierto empezó poco después de las 9:00 pm.
Yo no diré que canciones toco, con cual abrió, con cual cerro, cual fue la más emotiva, confío en que encontrarán alguna reseña que les satisfaga tales expectativas, yo únicamente quiero contar que tal.
La verdad, no esperaba mucho mas que tener una buena noche, bailar un poco, escuchar en vivo canciones que me fascinan y por que no, ver a Devendra (apreciarlo pues, por que de que es un bizcocho, es un bizcocho).
Así que el concierto empezó, un poco flojo a mi parecer, la gente gritaba mucho, y parecía que Devendra prefería que se calmaran, que escucharan la música, lo cual me pareció un gesto bastante artístico y poco conciente de la vibra de un concierto mexicano, así es, eso somos en los conciertos, gritones que se apachurran hasta adelante, que cantan, que bailan y que poco escuchan al artista, y quizás sea una aventura muy diferente tocar para el público mexicano que para otros públicos, pero al final de cuenta, también es una aventura, llena de energía, que con un poquito de contexto en el momento, debe ser muy disfrutable.
Así que pasaron las canciones y desgraciadamente, el pésimo ingeniero de sonido, nos hizo de las suyas, lastimando horriblemente nuestros oídos, con los “feed backs” horribles, que a todo momento se escuchaban, que a todo momento me hacían taparme los oídos y que hicieron que no disfrutara tanto el concierto como sentía que quería disfrutarlo. De principio a fin nos torturo, el muy tonto.
Dejando los horribles ”Feed Backs” atras, en lo que respecta a la totalidad de la presentación del guapo chaval, quiero decirles que en algún momento, pensé que quizás Devendra era de esos artistas que mas vale escucharlo mediante sus discos o canciones grabadas, a solas y tranquilitos, para poder disfrutarlo mejor. Acepto que no me estaba gustando nada y que me empezó a parecer poco entretenida e inentendible para mis oídos su música, y hasta se lo dije a mi novio, quien con una sonrisa me dijo, que eso es algo súper valido. Claro que es súper valido, digamos que el arte musical no puede ser considerado únicamente con su vertiente en vivo, igual debe haber música que su “armonía” esté en escucharlo a solas, sin tanto ajetreo y borboteo de un concierto, pero aun asi les quiero contar que hubo un momento en el que la situación se prendió, Devendra saco muy buenos y placenteros soniditos de su imaginación, que a mi me hicieron pensar que de verdad lo valía, así que me dedique a cerrar los ojos, y a escuchar atentamente, la batería, la guitarra, los sonidos que hacia con su voz, me encantó, aunque lastima que esos momentos de éxtasis duraran tan poco, ya que el ingeniero, seguía haciéndonos recordar a su madre. El concierto llego a su fin, Devendra Banhart dijo gracias y se fue. Los típicos gritos, de “otra otra”, y el esperar a que las luces se prendieran, lo trajeron típicamente de vuelta, y entonces puedo decir que fue el momento más emocionante de la noche, abrir los ojos, y ver al muchachón, sin playera, listo para cantar “I feel Just Like a Child”, que debo aceptar, me hizo bailar, emocionarme, y no poder quitarle la vista de encima. Con sus bailes que según mi novio eran afeminados, pero que a mi me encantaron, con la emoción de ver sus muy bien puestos tatuajes, su voz justo en el momento, sus gestos justo en el momento, y pareciera que para ese momento, todos (menos el ingeniero de sonido), se pusieron de acuerdo ya que de la guitarra, de la bateria, de todos los instrumentos empezaron a salir sonidos, que me hicieron sin duda sonreír, y aplaudir durante varios segundos en cuanto acabo la canción y por lo tanto el concierto.
http://www.youtube.com/watch?v=PhW7FLo6peU
sábado, agosto 28, 2010
martes, agosto 24, 2010
Pisos.
Bueno, no cabe duda que a los 23 años de haber partido del muelle de la vida, todo se ve distinto. Es incomparable la sensación que tengo ahora mismo, respecto a cualquier otro momento de mi vida, en cuanto a la lejanía que me encuentro del cuidado y la protección de casa.
No es que ya no estén los papás, o los hermanos, no es que esté sola, es que siento mi vida como un gran edificio que estoy construyendo, y que cada día se eleva mas y se incrementa el vértigo. A veces el vértigo me gusta, pero como todo en la vida en exceso causa efectos secundaros indeseables, es decir, te puede marear y por lo tanto que te den ganas de vomitar todo lo que has ido juntando a lo largo del recorrido.
Pero regresando al edificio de mi vida, no puedo decir que la idea esté mal, lo que está mal, es que la vida no viene con planos y mucho menos con instructivo, y lo único de lo que he estado segura y certera desde que recuerdo, es que yo quiero que mi edificio sea diferente, enormemente diferente, aunque bien acepto las clases de civismo de la primaria, en la que la maestra nos decía: todos somos diferentes, no hay dos humanos iguales, y bla, bla, bla, y no puedo ni debo contradecir su versión, solo es que me parece una versión muy corta para la realidad de los hechos.
Tampoco es que menosprecie las vidas que se convierten en edificios cómodos, seguros, hasta un poco bonitos he impecables, es que de verdad, yo quiero que mi edificio sea un rascacielos, y que en cada piso se puedan ver cosas diferentes, que no se repita, que no se incluya la monotonía.
Tener ese ideal, me ha costado muchas lagrimas, que por cierto me encantan, pero mas allá, si me preguntan cual ha sido el error mas grande de mi vida, solo podría decir que aunque en varios momentos en los que le he construido pisos a mi edificio, que a los ojos de los demás, se han venido abajo, yo no creo que hayan sido errores: solo fueron pisos muy psicodélicos o muy formales, y hasta ahí…
Entonces, por qué les vengo a hablar de los pisos de mi edificio?, por que justo acabo de terminar uno, que si lo contamos en tiempo humano no fue muy largo, pero para mi fue un gran recorrido, que desde el principio estuvo lleno de retos, que uno a uno fui derribando, hasta que por fin, pase el último y mas grande reto: conservar mis ideales, conservar decir lo que pienso, mantenerme integra en cuanto a mi sentido de lo correcto y lo incorrecto, para con una mezcla de alegría he incertidumbre, terminar una relación laboral en uno de los “mejores despachos de abogados de México”, para quien sabe que otras aventuras vivir, en esto que se llama vida.
No es que ya no estén los papás, o los hermanos, no es que esté sola, es que siento mi vida como un gran edificio que estoy construyendo, y que cada día se eleva mas y se incrementa el vértigo. A veces el vértigo me gusta, pero como todo en la vida en exceso causa efectos secundaros indeseables, es decir, te puede marear y por lo tanto que te den ganas de vomitar todo lo que has ido juntando a lo largo del recorrido.
Pero regresando al edificio de mi vida, no puedo decir que la idea esté mal, lo que está mal, es que la vida no viene con planos y mucho menos con instructivo, y lo único de lo que he estado segura y certera desde que recuerdo, es que yo quiero que mi edificio sea diferente, enormemente diferente, aunque bien acepto las clases de civismo de la primaria, en la que la maestra nos decía: todos somos diferentes, no hay dos humanos iguales, y bla, bla, bla, y no puedo ni debo contradecir su versión, solo es que me parece una versión muy corta para la realidad de los hechos.
Tampoco es que menosprecie las vidas que se convierten en edificios cómodos, seguros, hasta un poco bonitos he impecables, es que de verdad, yo quiero que mi edificio sea un rascacielos, y que en cada piso se puedan ver cosas diferentes, que no se repita, que no se incluya la monotonía.
Tener ese ideal, me ha costado muchas lagrimas, que por cierto me encantan, pero mas allá, si me preguntan cual ha sido el error mas grande de mi vida, solo podría decir que aunque en varios momentos en los que le he construido pisos a mi edificio, que a los ojos de los demás, se han venido abajo, yo no creo que hayan sido errores: solo fueron pisos muy psicodélicos o muy formales, y hasta ahí…
Entonces, por qué les vengo a hablar de los pisos de mi edificio?, por que justo acabo de terminar uno, que si lo contamos en tiempo humano no fue muy largo, pero para mi fue un gran recorrido, que desde el principio estuvo lleno de retos, que uno a uno fui derribando, hasta que por fin, pase el último y mas grande reto: conservar mis ideales, conservar decir lo que pienso, mantenerme integra en cuanto a mi sentido de lo correcto y lo incorrecto, para con una mezcla de alegría he incertidumbre, terminar una relación laboral en uno de los “mejores despachos de abogados de México”, para quien sabe que otras aventuras vivir, en esto que se llama vida.
miércoles, agosto 04, 2010
Something I can never have... ((again)).
Quisiera poder borrarlo de mi mente por completo.
Amputarme todos esos sucesos, los infinitamente malos y los pocos buenos. Sin embargo, la última semana de mi vida no he podido despertarme sin recordar que por estos días hace un año, comenzó a desmoronarse, el castillo que en el aire había construido.
Todo de cierto tiene la idea de que ya no duele como hace un año, por lo que espero que en un año la herida este cerrada por completo.
Lo único que no dejo de recordarme, es lo malo que se siente no ser la que era, lo desolador que es no encontrar inocencia en mis ojos, lo devastador que ha sido haber vivido todo lo que viví, por que al final de cuentas, lo único que no podré recuperar nunca más de todo ello, es la inocencia, la despreocupada y la incondicional forma con la que solía amar.
Amputarme todos esos sucesos, los infinitamente malos y los pocos buenos. Sin embargo, la última semana de mi vida no he podido despertarme sin recordar que por estos días hace un año, comenzó a desmoronarse, el castillo que en el aire había construido.
Todo de cierto tiene la idea de que ya no duele como hace un año, por lo que espero que en un año la herida este cerrada por completo.
Lo único que no dejo de recordarme, es lo malo que se siente no ser la que era, lo desolador que es no encontrar inocencia en mis ojos, lo devastador que ha sido haber vivido todo lo que viví, por que al final de cuentas, lo único que no podré recuperar nunca más de todo ello, es la inocencia, la despreocupada y la incondicional forma con la que solía amar.
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