Con el termómetro a menos cuatro y amenazando en ponerse peor, me siento a pensar en el lugar de donde vengo.
A pensar en aquel lugar de castillos y ángeles.
Esa ciudad que a muchos hipnotiza, pero pocos pueden comprender.
Esa ciudad que clama reforma en su calle principal, que contiene millones de dolores de cabeza en su periférico y que irónicamente se confiesa en su Catedral sobre su Templo Mayor.
Pero también extraño el norte de mi ciudad, extraño sus cinco torres, y extraño el antigüo (pero para mi aun presente) paisaje demarcado por su famoso Toreo.
Extraño la plaza que alimento muchas de mis aventuras y seguramente la de un centenar mas de adolescentes. (¿Que? Vamos a plaza, ¿no?)
Extraño mi vista del valle.
Recuerdo con gran nostalgia las lomas verdes y el camino por “Lalopez” a través del cual, y tal vez sin querer, o tal vez solo en busca de una fiesta, te puedas perder entre los circuitos.
Por eso mismo, en esta noche tan cerca de la luna, pero tan lejos de mi satélite, digo intentando ser lo menos pretenciosa posible: ¡Que extraño es extrañar!.
viernes, noviembre 21, 2008
miércoles, noviembre 19, 2008
Del lugar de donde Vengo.
Del lugar de donde vengo, estamos muy cerca del football, pero muy lejos de todo lo demás.
Vengo del lugar de donde siempre hay esperanza para el futuro pero nunca para el presente.
Yo nací en el México en el que se proclama el cambio y se espera con una caguama en la mano a que llegue.
Yo no se y no me importa, que estén haciendo los jóvenes de Canadá, los de España, los de Estados Unidos, pero si se y si me importa lo que estamos haciendo los de México.
Por que más allá de esperar los fines de semana para embriagarnos, creo que es momento de que nosotros y no el vecino, y no el presidente, y no los otros, empecemos a llevar a nuestro México al verdadero lugar de progreso, ese que le prometieron a nuestros bisabuelos y que no ha llegado.
Y aunque sea en el ultimo momento, como acostumbramos en mi México, es momento de hacer el verdadero cambio, de jugárnosla por lo que de todas maneras es nuestro.
Es momento de que el mundo se de cuenta de que somos mas que bebedores de tequila o Speedys Gonzáles, por que yo se, por que yo nací ahí, por que mis padres nacieron ahí por que yo quiero que mis hijos nazcan ahí.
Tal vez esta sea nuestra ultima oportunidad, no hay que desperdiciarla, México necesita un cambio, uno urgente, uno que nos de verdaderas causas para estar orgullosos.
Ya basta de que nuestro principal enemigo, sea el vecino al que le va bien, ya basta de idolatrar el país de papel que tienen nuestros vecinos, es momento de voltear a ver lo que somos, de tendernos la mano, no como hermanos, no como amigos, si no como mexicanos que somos.
Es momento de tomar responsabilidad en el asunto, darnos cuenta que no son los presidentes, no son los gobernantes, somos nosotros, que México esta pudriéndose desde el interior, por nosotros, con nosotros, con nuestras excusas para no cambiar, con nuestra observancia en el cambio de los demás, menos el nuestro, con nuestras mordidas, nuestras burlas para no pagar impuestos, nuestro robo de luz, TV por cable, gasolina.
Y no quiero decir que es lo que tenemos que hacer, por que eso esta en cada uno de nosotros. Cada quien sabrá, que hacer para que la lancha se nos deje de hundir.
Vengo del lugar de donde siempre hay esperanza para el futuro pero nunca para el presente.
Yo nací en el México en el que se proclama el cambio y se espera con una caguama en la mano a que llegue.
Yo no se y no me importa, que estén haciendo los jóvenes de Canadá, los de España, los de Estados Unidos, pero si se y si me importa lo que estamos haciendo los de México.
Por que más allá de esperar los fines de semana para embriagarnos, creo que es momento de que nosotros y no el vecino, y no el presidente, y no los otros, empecemos a llevar a nuestro México al verdadero lugar de progreso, ese que le prometieron a nuestros bisabuelos y que no ha llegado.
Y aunque sea en el ultimo momento, como acostumbramos en mi México, es momento de hacer el verdadero cambio, de jugárnosla por lo que de todas maneras es nuestro.
Es momento de que el mundo se de cuenta de que somos mas que bebedores de tequila o Speedys Gonzáles, por que yo se, por que yo nací ahí, por que mis padres nacieron ahí por que yo quiero que mis hijos nazcan ahí.
Tal vez esta sea nuestra ultima oportunidad, no hay que desperdiciarla, México necesita un cambio, uno urgente, uno que nos de verdaderas causas para estar orgullosos.
Ya basta de que nuestro principal enemigo, sea el vecino al que le va bien, ya basta de idolatrar el país de papel que tienen nuestros vecinos, es momento de voltear a ver lo que somos, de tendernos la mano, no como hermanos, no como amigos, si no como mexicanos que somos.
Es momento de tomar responsabilidad en el asunto, darnos cuenta que no son los presidentes, no son los gobernantes, somos nosotros, que México esta pudriéndose desde el interior, por nosotros, con nosotros, con nuestras excusas para no cambiar, con nuestra observancia en el cambio de los demás, menos el nuestro, con nuestras mordidas, nuestras burlas para no pagar impuestos, nuestro robo de luz, TV por cable, gasolina.
Y no quiero decir que es lo que tenemos que hacer, por que eso esta en cada uno de nosotros. Cada quien sabrá, que hacer para que la lancha se nos deje de hundir.
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