jueves, octubre 18, 2012

Ortografía


Mi abuelo escribía, así que probablemente de ahí agarré el gusto. Es cierto que no todas las personas tienen agrado por escribir, y menos por leer, pero la realidad es que la tecnología hace que hoy nos comunicamos mayormente por escrito. Whatsapp, correos electrónicos, Facebook, Twitter, son medios de comunicación que nos obligan a escribir, este es el pan de nuestros días.
Por eso vengo a hablar de la importancia de escribir bien, y no quiero decir que yo no tenga constantes faltas de ortografía, al contrario, todo el tiempo dudo de si una palabra lleva acento o no, y cuando leo lo que escribo muchas veces descubro que me equivoqué. Escribir perfecto es difícil, pero no imposible.
Llegar a esa perfección debe ser tarea de todos los días, de práctica, de constancia. Muchas veces la gente escribe mal sólo porque les da flojera pensar mientras escriben.
Por eso, los invito a todos a que mientras escriben por whatsapp, por Facebook, por twitter o por donde sea, le echen un poquito de ganas, que piensen mientras escriben, que si tienen alguna duda busquen en internet. Es fácil, no les quita más de 5 minutos y tiene sus grandes beneficios, tomen en cuenta que esta es su carta de presentación, es como oler bien, como verse guapos.
Créanme que este post lo escribo con un poco de temor, mi ortografía está muy distante de ser perfecta y sé que me expongo a que empiecen a corregirme si se me fue algún error (actitud que al final agradezco), pero definitivamente hay una gran diferencia entre poner acentos de más o de menos, y escribir de forma que “asta loz hojos duelen”.  

Pueden empezar por investigar la diferencia entre las siguientes palabras:

Ósea-o sea
Cómo – como
Echo – hecho
Allá – haya- halla
Qué – que
Tú –Tu
Hay- ahí – ay
Ahorita – aurita
Vez- ves
Solo - sólo
Cual – cuál
Estás – estas
O - ó
Haber - a ver
El - él

ETC.


Pd. obviamente ni mencionar a las personas k ezcriben azi. C vn orrible.

martes, octubre 16, 2012

Insomnio


Los que sufran de insomnio saben de lo que hablaré. No hay nada como despertar a la mitad de la noche, dispuesto a seguir durmiendo, pero sin la capacidad de hacerlo. No es por presumir, pero en esos ratos de insomnio incontrolable es cuando he visto casi todas las series del momento, Breaking Bad, How I meet your mother o The Walking Dead y además de que he leído kilos enteros de libros. Son esas noches en las que me he enfrentado al espejo y encontrado el lado de mí que vive escondido para los demás.


Sí, todo esto parece muy romántico, pero lo cierto es que el insomnio es medio maldito y cualquiera sucumbe ante sus embrujos, es en esas horas en las que uno tiene que ser más fuerte y sobreponerse a la vida. Los verdaderos guerreros libran con estilo las batallas infernales que el insomnio pone en sus mentes, por eso me parece que es de débiles nunca tener insomnio,aunque todo tiene de cierto que a veces los débiles son envidiables.

Dicen que lo peor que puedes hacer en el insomnio es prender la computadora, poner música o abrir un libro, pero siempre pienso que los que recomiendan eso nunca han cortado con el novio y luego enfrentado una noche de insomnio intenso, porque cuando uno está feliz es muy fácil despertar sin sueño y con ganas de dormir para pensar en lo bello de la vida y esperar con una sonrisota discreta a que el insomnio se vaya, pero es diferente cuando uno despierta en la soledad de la cama para enfrentar la realidad de que esa persona a la que tanto hemos querido, con la que tanto hemos soñado, nos ha cortado. Es difícil, casi de guerreros aztecas, enfrentarse a noches como esas, sobre todo porque estudios recientes comprueban que a altas horas de la noche, las camas se ensanchan, duplican su tamaño y se vuelven incubadoras de pensamientos desoladores y tristes.

Pero como todo en esta vida, el insomnio no sólo es maldad y una buena trasnochada nos puede dejar grandes lecciones de vida. Por ejemplo, cuando vivía en Boston y las preocupaciones me arrinconaban entre desvelos matadores, acostumbraba tomar agua y ver por la ventana de la cocina, sobretodo en invierno que  veía nevar e intentaba poner mi mente del mismo color que la nieve.

La verdad es que de frente a esa ventana aprendí más cosas de mi que con años enteros de terapia, para muestra un botón, porque un día estaba en plena contemplación, cuando después de un breve parpadeo el aire se puso revoltoso y levantó la nieve recién caída, parecía que estaba nevando de abajo hacia arriba. Fue un espectáculo instantáneo en el que claramente vi como nevaba en sentido opuesto al que la ley de gravedad dicta, me emocioné de que algo así estuviera aconteciendo, pero fue con el siguiente parpadeo con el que me di cuenta de lo que en realidad estaba pasando. Esa noche aprendí que las cosas nunca son lo que parecen.