
-Te encanta la vida, te encanta este sueño efímero que se llama vida.
Te encanta vivir los días con mucho viento y mucho sol, los días despejados en el que el aire se siente fresco.
Saborear el jugo de manzana agridulce, dormir cansada, soñar despierta.
Te encanta sentir la arena mojada entre tus dedos, el agua fría del mar… te encanta sentir que estas viva.
Creciste gritándole al mundo que necesitabas libertad y maduraste el día que te diste cuenta que la libertad estaba dentro de ti.
Te encantan los helados de frambuesa en el malecón de la Paz, y los viajes en bicicleta que te hicieron conocerte un poco más.
Te admiras a ti misma cuando rompes tus miedos y te paras ante la gente, a decir lo que piensas, y sueñas que te escuchan, que las emociones no acaban en ese verso, y que las vidas paralelas a la tuya comienzan a cambiar.
Te gusta pintar el mundo entero con tus colores prismacolor, he imprimir en ellos, emociones de color morado.
Cambias pensando que es mejor decidir cuando cambiar, y no dejarle esa decisión al destino.
Te encanta cuando te descubres riéndote sola y te sonrojas cuando te ves al espejo y ves tus pestañas.
Te gusta soñar que cuando te mueras, te volverás Jacaranda, por que las Jacarandas florecen cada primavera, al igual que tu.
Disfrutas reconocer en tus pecas el rastro de una niña que viajaba con su gato en bicicleta, una niña que usaba overoles y que sentía una famosa afición por los gorros hippies.
Te gustan los espacios grandes, las emociones divertidas, sentirte comprendida, el sol en tu cara, los nombres que son mucho más que un nombramiento, sentirte amada y amar con mariposas en el estomago.
Vives una vida de colores, de hojas cremosas, y de frases capicúas interminables.
Te gusta cambiar el orden de los muebles de tu cuarto, por que te sabes insoportable viviendo de la misma forma todos los días.
Te gusta que las cosas sucedan y que nunca dejen de suceder, te gusta probar de todo, probarte, probarlos, sentirlos, sentirte…
Te sabes y te reconoces entre emociones fuertes, enamoramientos profundos y peces en el estomago.
Ves y sientes, creces y respiras y no dejas de disfrutar tu viaje llamado vida. –
Te encanta vivir los días con mucho viento y mucho sol, los días despejados en el que el aire se siente fresco.
Saborear el jugo de manzana agridulce, dormir cansada, soñar despierta.
Te encanta sentir la arena mojada entre tus dedos, el agua fría del mar… te encanta sentir que estas viva.
Creciste gritándole al mundo que necesitabas libertad y maduraste el día que te diste cuenta que la libertad estaba dentro de ti.
Te encantan los helados de frambuesa en el malecón de la Paz, y los viajes en bicicleta que te hicieron conocerte un poco más.
Te admiras a ti misma cuando rompes tus miedos y te paras ante la gente, a decir lo que piensas, y sueñas que te escuchan, que las emociones no acaban en ese verso, y que las vidas paralelas a la tuya comienzan a cambiar.
Te gusta pintar el mundo entero con tus colores prismacolor, he imprimir en ellos, emociones de color morado.
Cambias pensando que es mejor decidir cuando cambiar, y no dejarle esa decisión al destino.
Te encanta cuando te descubres riéndote sola y te sonrojas cuando te ves al espejo y ves tus pestañas.
Te gusta soñar que cuando te mueras, te volverás Jacaranda, por que las Jacarandas florecen cada primavera, al igual que tu.
Disfrutas reconocer en tus pecas el rastro de una niña que viajaba con su gato en bicicleta, una niña que usaba overoles y que sentía una famosa afición por los gorros hippies.
Te gustan los espacios grandes, las emociones divertidas, sentirte comprendida, el sol en tu cara, los nombres que son mucho más que un nombramiento, sentirte amada y amar con mariposas en el estomago.
Vives una vida de colores, de hojas cremosas, y de frases capicúas interminables.
Te gusta cambiar el orden de los muebles de tu cuarto, por que te sabes insoportable viviendo de la misma forma todos los días.
Te gusta que las cosas sucedan y que nunca dejen de suceder, te gusta probar de todo, probarte, probarlos, sentirlos, sentirte…
Te sabes y te reconoces entre emociones fuertes, enamoramientos profundos y peces en el estomago.
Ves y sientes, creces y respiras y no dejas de disfrutar tu viaje llamado vida. –
...Lo se, por que en un descuido, me lo dijo el viento
(Y yo le creo.)
Se nota el efecto blog en tus inspiraciones... Se nota el efecto "ranahí" en tus palabras... Cuidado, alguien, algún día próximo, podría enamorarse de ti... Alguien que también tenga mucho que agradecer a la vida, como por ejemplo, por tus letras, por tus miradas capturadas con una lente y liberadas en el ciberespacio.
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