Un amigo me contó de un pájaro que se encontró enjaulado en medio del bosque.
Yo a veces creo que soy ese pájaro, y a veces creo que estoy condenada a esta gente, a estas personas, y a no vivir aventuras.
Por que todos los días me doy cuenta de que tan enjaulada estoy a esta rutina, a esta búsqueda del dinero que nunca encuentro, y a este sentimiento de querer pegar fuerte, de querer correr, de querer gritar en medio de la oficina.
¿Cuánto cuesta la puta libertad? ¿Qué avión te lleva?.
Precisamente hoy en la mañana leía una frase que me pareció un tanto pesimista: "quien piensa que es libre, es porque no ha volado lo suficiente para toparse con las rejas de su jaula"... Pero no quiero estar de acuerdo con eso, creo que somos tan libres como decidimos serlo, aunque ese estado sea más bien dinámico (a momentos libres, a momentos esclavos)...
ResponderEliminarLa diferencia la hace quien no deja de luchar por sus pequeños y satistactorios espacios de libertad.
Nota al margen: Yo por eso uso software libre, es mi pequeña madriguera de libertad.