Quisiera poder borrarlo de mi mente por completo.
Amputarme todos esos sucesos, los infinitamente malos y los pocos buenos. Sin embargo, la última semana de mi vida no he podido despertarme sin recordar que por estos días hace un año, comenzó a desmoronarse, el castillo que en el aire había construido.
Todo de cierto tiene la idea de que ya no duele como hace un año, por lo que espero que en un año la herida este cerrada por completo.
Lo único que no dejo de recordarme, es lo malo que se siente no ser la que era, lo desolador que es no encontrar inocencia en mis ojos, lo devastador que ha sido haber vivido todo lo que viví, por que al final de cuentas, lo único que no podré recuperar nunca más de todo ello, es la inocencia, la despreocupada y la incondicional forma con la que solía amar.
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