Bueno, no cabe duda que a los 23 años de haber partido del muelle de la vida, todo se ve distinto. Es incomparable la sensación que tengo ahora mismo, respecto a cualquier otro momento de mi vida, en cuanto a la lejanía que me encuentro del cuidado y la protección de casa.
No es que ya no estén los papás, o los hermanos, no es que esté sola, es que siento mi vida como un gran edificio que estoy construyendo, y que cada día se eleva mas y se incrementa el vértigo. A veces el vértigo me gusta, pero como todo en la vida en exceso causa efectos secundaros indeseables, es decir, te puede marear y por lo tanto que te den ganas de vomitar todo lo que has ido juntando a lo largo del recorrido.
Pero regresando al edificio de mi vida, no puedo decir que la idea esté mal, lo que está mal, es que la vida no viene con planos y mucho menos con instructivo, y lo único de lo que he estado segura y certera desde que recuerdo, es que yo quiero que mi edificio sea diferente, enormemente diferente, aunque bien acepto las clases de civismo de la primaria, en la que la maestra nos decía: todos somos diferentes, no hay dos humanos iguales, y bla, bla, bla, y no puedo ni debo contradecir su versión, solo es que me parece una versión muy corta para la realidad de los hechos.
Tampoco es que menosprecie las vidas que se convierten en edificios cómodos, seguros, hasta un poco bonitos he impecables, es que de verdad, yo quiero que mi edificio sea un rascacielos, y que en cada piso se puedan ver cosas diferentes, que no se repita, que no se incluya la monotonía.
Tener ese ideal, me ha costado muchas lagrimas, que por cierto me encantan, pero mas allá, si me preguntan cual ha sido el error mas grande de mi vida, solo podría decir que aunque en varios momentos en los que le he construido pisos a mi edificio, que a los ojos de los demás, se han venido abajo, yo no creo que hayan sido errores: solo fueron pisos muy psicodélicos o muy formales, y hasta ahí…
Entonces, por qué les vengo a hablar de los pisos de mi edificio?, por que justo acabo de terminar uno, que si lo contamos en tiempo humano no fue muy largo, pero para mi fue un gran recorrido, que desde el principio estuvo lleno de retos, que uno a uno fui derribando, hasta que por fin, pase el último y mas grande reto: conservar mis ideales, conservar decir lo que pienso, mantenerme integra en cuanto a mi sentido de lo correcto y lo incorrecto, para con una mezcla de alegría he incertidumbre, terminar una relación laboral en uno de los “mejores despachos de abogados de México”, para quien sabe que otras aventuras vivir, en esto que se llama vida.
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