martes, julio 27, 2010

...de zorras, golfas, y algunos otros bichos.

El mundo está de cabeza, o de menos a mi me lo parece.
Yo se que son asuntos en los que quizás no debería meterme, pero de verdad que no puedo quedarme callada sin decir nada, y para esto es mi blog.
Empecemos por explicar que las clases de moral en la primaria me aburrían y en la preparatoria me hacían llenarme de interrogantes que nadie podía aclarar, por eso decidí inventarme mi propia moral, aunque es verdad y no me da pena decirlo, que cuando estuve en Boston, todo en mi se puso a prueba, todos los esquemas de mi vida se cambiaron, se intentaron adaptar al medio, y algunos otros tuve que guardarlos, sin embargo siempre conserve mis reglas del juego para algunos valores, entre ellos están las reglas para “juzgar”, por que me es imposible pensar que alguien no pueda juzgar, ya que juzgar es una de las herramientas que el inconsciente nos ha regalado para librarnos de peligros o de situaciones que al inconsciente le podrían parecer peligrosos.
Claro está que el inconsciente no está conciente de la realidad y muchas veces nos puede fallar, es decir, podríamos ir caminando por la calle y alejarnos de un homeless, cuando en realidad yo nunca he escuchado que a alguien lo asalte un homeless. (aunque claro, pudiese pasar).
El punto al que quiero llegar, es que a la gente, le encanta juzgar, y muchas veces desde mi punto de vista, no se dan cuenta que están juzgando lo que ellos mismos son, es decir, la vieja que siempre ha sido cariñosa con muchos hombres, que se ha dado a notar por los grandes escotes que usa, que tiene un hijo que ni ella misma sabe quien es el papá, que se viste como prostituta, le leo decir por el caralibro que otra mujer es una “golfa”. Me causa risa y hasta un poco de intranquilidad saber que esas cosas puedan pasar en la vida, y lo peor de todo, es que esas personas, son de las más populares. El mundo está podrido y la prueba está en que existan esa clase de personas y que además la sociedad entera se lo consienta y válgame la pena decir, que yo no creo que esas cosas estén bien, que una mujer se pueda referir de otra mujer de esa forma, ¿qué no se dan cuenta?, nos denigramos nosotras solitas, no hace falta que venga un hombre y nos diga zorras, golfas, putas, NOSOTRAS MISMAS NOS LO DECIMOS, por que además déjenme contarle que todos esos comentarios del caralibro, son producto de que el nuevo novio de la mujer que le encanta la vida loca, supuestamente le puso el cuerno con la mujer que ahora lleva encima el letrero de golfa, y yo no entiendo por que, si es así, ¿no mejor va y le dice a su novio que es un GOLFO y lo convierte en exnovio?, ¿por qué no se da cuenta que el que le debía fidelidad, es su novio, y no la vieja que ni conoce?.
En fin, seguiré cuestionándome esa y mil cosas más de la vida, sin dejar de sentir que muchas veces el mundo me da para abajo cuando veo situaciones como ésta.

3 comentarios:

  1. creo que al final uno termina siendo esclavo de sus propios prejuicios. Como tu dices, consciente o inconscientemente, cada uno tiene una idea mas o menos aproximada de la apreciacion que los otros tienen de uno mismo y al final cada cual termina juzgandose, tal vez inconcientemente, como juzgaria a los demas. Creo que por eso es tan comun que uno tenga problemas con gente con la que en realidad tiene muchas cosas en comun.
    En cuanto a lo de las zorras, golfas, etc... mi experiencia me ha demostrado una cosa. Los hombres pueden ser unos hijos de la fregada, pero muchas veces las mujeres pueden ser mucho mas "mulas", actuar con premeditacion y alevosia y muchas veces los hombres ni cuenta se dan de eso (claro que eso no tiene naaada que ver con que el novio vaya de golfo con la otra chica, ahi si ni como ayudarles). Y no se xq, pero creo que las mujeres somos mas conflictivas y muchas veces, desafurtunadamente, entramos en una lucha encarnizada entre nuestras congeneres...

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  2. Creo que estás en lo cierto, solamente cambiaría o buscaría dos palabras diferentes que pudieran dar una separación buena a juzgar una situación y actuar en consecuencia, y juzgar a las personas por determinadas actitudes que si casan con nosotros son buenas y si no lo hacen, entonces se pueden decir cosas como las que comentas o peores.

    Es importante tener una base propia, un criterio que te permita entrar o salir, decir si o negarse y por otro lado dejar que el resto de mundo pensante o no haga su vida como sus propios criterios permitan.

    En el libro "El Conde Lucanor" de Don Juan Manuel alla en los inicios del siglo XIV tiene un pequeño cuento/ejemlo que se titula "De lo que aconteció a un hombre bueno con su hijo".

    Han pasado mas de siete siglos y de otra forma dice los mismo que tú.

    Un abrazo y placer el haber recalado por aqui.

    Blas

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  3. hace años cuando un amigo me presento a su novia, lo primero que me dijo fue, "¿ves esa mujer? ha de ser una golfa. porque ahi esta con sutanito, que le puso el cuerno a una amiga" Primero, no le consta, despues ¿la mujer que culpa tiene de con quien anduvo su novio? igual y hasta era su primo... Porsupuesto que deje de salir con ese amigo... Despues de eso conoci a dos chichos y empezaron a coquetearme, les comente a su novias, porque ingenuamente me parecio lo correcto, y las dos se aliaron para llamarme de lo peor, porque es mas facil señalar a la "vieja zorra" que pensar que sus novios las engañan... 10 años despues aun son mis amigos, y ellos ni se acuerdan quien era su novia en ese tiempo. Moraleja. Ser zorra podria no ser tan malo, pero ser una mujer tan insegura que necesita calificar a las demas para sentirse alguien, debe ser lo mas bajo que hay.

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