
Tengo un secreto, y mi secreto comienza contándoles que yo siempre he sentido que no nací para esas cosas y no es que no me parezca una vida agradable, pero yo siempre he sabido que nací para aventuras más grandes. Siempre me he sentido con ganas de recorrer el mundo y de que cada día de mi vida sea una aventura.
Por eso, la idea de la boda de ensueño, el esposo atento, la casa bella, los hijitos, y el perro, me parece tierna, pero no la quiero, por que no suena a aventuras, no suena a diversión.
Hasta que llegó él, y me di cuenta de si la boda es con él, el esposo es él, la casa es nuestra, los hijitos se parecen a él, y el perro nos mueve la cola a él y a mi, quizás estaría viviendo la aventura más grande que jamás imagine.
Por eso, me rió cada que veo su cara seria cuando le digo que eso de la boda, el esposo, la casa, los hijitos y el perro me parece aburridísimo, y creo que lo haré, hasta que le confiese mi secreto. (no tan pronto).
Y no es que quiera casarlo, convertirlo en mi esposo, que tengamos una casa, unos hijitos y un perro, es el simple hecho de haberme dado cuenta, que por primera vez en mi vida, encontré a alguien con el que esa idea, parece una aventura inigualable, y no la aburrición que siempre me ha parecido, y aunque al final de cuentas, pase como a veces pasa en esta vida, y él y yo terminemos viendo amaneceres distintos, no quiero jamás olvidar, la sensación tan fresca y nueva, que todos los días, desde que llego a mi vida, él me da.
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