(ESCOJAN: UN JACARÉ, O UN CÚPIDO)
Suerte de las buena, el poder escapar de los cupidos que disfrazan sus flechas con anuncios publicitarios, y que de esa manera, hacen millonarios a los vendedores de chocolates en forma de corazón, a los dueños de todos los hoteles de paso, a los vendedores de globos, peluches, confeti, tarjetas y demás cosas inservibles que andan rondando por las manos de todos por estas fechas.
Y no es que sea la grinch del amor y la amistad, solo odio pensar y saber, como estamos inmersos en un río de publicidad, del que nadie que viva por aquí, puede escapar.
Esta es la peor de las guerras, y a penas lo notamos.
Nos bombardean con sus espectaculares que nada tienen de espectaculares, nos bombardean con publicidad en los túneles del metro, en las paredes del metro, en las escaleras del metro, atrás de los tickets de compra, en pantallas de plasma en la escuela (de menos en la que yo voy), en las agendas que nos regalan en la escuela, en los celulares, mientras vemos las noticias, por mail, por Messenger, en los aviones, en las revistas, en los periódicos, con gente que reparte volantes en las calles, en las plumas de las casetas de los estacionamientos públicos, en el piso, en las paredes, en los techos, en los sueños, en la comida, en TODOS LADOS.
Y cada vez, es peor. Cada generación esta creciendo mas llena de publicidad, de anuncios, de sed de comprar, y de nada, pero nada de lo que diferencia a los humanos de entre los animales (Inteligencia).
El autoestima dejo de ser cosa de apreciación personal, y se convirtió en apreciación monetaria.
En casos como estos, preferiría que me comiera un jacaré por que apoco no es mas sabroso acabar en el estomago de tan espectacular animal, que en el bolsillo del dueño de las marcas que se anuncian en los espectaculares periféricos.
¿Y se preguntan por que no lee la gente?, pues por que para que leer sea entretenido y divertido, es necesario entender, y para entender se necesita pensar, y para pensar, se necesita “espacio” en el disco duro (cerebro), pero como va a ser posible eso, si un niño aprende primero lo que es una Cocacola, que lo que es un libro.
Y por eso afortunado sean los que logran espacar de este oloroso sanvalentinamoramistad., y por mientras, a mi no me queda mas que copiarle a Charlie Brown y buscar una bolsa para mi cabeza. (Pero que no sea de plastico, por eso de la contaminación y del calentamiento global)
¡Újule!... Yo no me escapé :-( pero me la pasé muy bien... Creo que tenemos para un debate del que me declaro perdedor a priori, quizás esto se deba a que en cuestiones de amor siempre se sale perdiendo desde ciertas perspectivas.
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