Debo de creer en mi y en lo que siempre he creído. En que hay gente buena, en que la verdadera amistad existe, y en que el mundo no se va a acabar hasta que todo este dicho.
Debo creer en mi miedo a los que se han rendido y a los que no piensan.
Debo creer en lo erróneo de la televisión, en lo invasivo del Facebook y en lo intolerante del capitalismo.
Hoy, debo seguir creyendo y prometer no fallarme, aunque las lágrimas por esas creencias derepente se vuelvan masivas y despectivas. Aunque suene a una adolescente soñadora que puede provocar crueles burlas y jamás sofocar la realidad. Pero debo seguir creyendo.
Por que es lo que soy, es lo que he sido y es lo que se ser.
Por que mientras mis alas se muevan, aunque rotas y dolorosas yo no me pienso unir a los resignados.
Debo creer en mi, en el amor, en la verdad y en que algún día habrá un sistema mucho mas justo que este y que todos los que ha habido, donde quepamos todos con una sonrisa en la cara. Donde lo importante no sea el dinero o lo que aparentemos y si sea lo hermoso que muchos se resignan a ver de la vida.
Donde no haya necesidad de violencia, donde no haya matanzas de personalidades, y donde cada quien, sea lo que quiera ser, y ser lo que se quiere ser no sea un acto de valentía.
Debo creer en mi y en lo que siempre he creído, por que he recorrido tanto camino sin lograr hacerlo realidad, que lo único que me queda, es creer en ello.
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