sábado, octubre 03, 2009

Arañas

Soy la araña de la pared blanca.
Soy la araña de la piedra del jardín.
Y también cuando se me da la gana, soy la araña en tu sopa.
De mí crecen siete peludas patas, seis caras de mil ojos y un torso de fécula.
Trecientos caballos de fuerza no atraviesan mi energía, y los días desanublados me hacen perder la razón.

Soy lo que prometiste y nunca cumpliste.
Soy la promesa que desencadeno el fin.
Y también cuando se me daba la gana, era la peripecia de tu vida.
Trecientos cantores de fuerza no atraviesan mi alma y los días nublados me hacen lagrimar al ritmo de un gran tropiezo.

Te deseo lo peor de lo mejor, te deseo que lo tengas todo, que lo vivas todo, que nuestros sueños se hagan realidad, y que yo no este ahí para que me lo compartas.
Te deseo el vacío que dejan los arcoiris sin amor, y las mansiones sin mujer.

Me deseo dejarte en el sótano de mi olvido, entre los talaches de mis traumas y las desventuras mas insignificantes.
Me deseo un hombre bueno, con ideales firmes, con riendas sobre su vida, con caballos de amor que sobrepasen mi energía.
Me deseo feliz y compartida, me deseo indiferente a tus malas costumbres y a tus criadores.

Por eso, soy la araña de la pared blanca.

1 comentario:

  1. "te deseo que lo tengas todo, que lo vivas todo, que nuestros sueños se hagan realidad, y que yo no este ahí"

    Te compro esta frase, porque es hermosamente dolorosa, cuando viví algo así, sentí "impotencia" pero no impotencia resignada, sino Furiosa. Lo dicho, me huele a Oda. Me ha encantado.

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