Con el termómetro a menos cuatro y amenazando en ponerse peor, me siento a pensar en el lugar de donde vengo.
A pensar en aquel lugar de castillos y ángeles.
Esa ciudad que a muchos hipnotiza, pero pocos pueden comprender.
Esa ciudad que clama reforma en su calle principal, que contiene millones de dolores de cabeza en su periférico y que irónicamente se confiesa en su Catedral sobre su Templo Mayor.
Pero también extraño el norte de mi ciudad, extraño sus cinco torres, y extraño el antigüo (pero para mi aun presente) paisaje demarcado por su famoso Toreo.
Extraño la plaza que alimento muchas de mis aventuras y seguramente la de un centenar mas de adolescentes. (¿Que? Vamos a plaza, ¿no?)
Extraño mi vista del valle.
Recuerdo con gran nostalgia las lomas verdes y el camino por “Lalopez” a través del cual, y tal vez sin querer, o tal vez solo en busca de una fiesta, te puedas perder entre los circuitos.
Por eso mismo, en esta noche tan cerca de la luna, pero tan lejos de mi satélite, digo intentando ser lo menos pretenciosa posible: ¡Que extraño es extrañar!.
Me recordaste a esto.
ResponderEliminarLo chido es que ya estás escribiendo de nuevo. Es placer leerte.
Y estoy segura de que Satelite extraña a su niña de las pecas.
ResponderEliminarOtra niña con pecas tambi{en pregunta por ti.
Wawawa
Y estoy segura de que Satelite extraña a su niña de las pecas.
ResponderEliminarOtra niña con pecas tambi{en pregunta por ti.
Wawawa
No nos dijiste ke te ibas, mucho menos cuando regresarás, pero te seguimos esperando, para celebrar todo lo ke ha pasado en tu ausencia y lo ke esta por suceder!!!
ResponderEliminarSi lo olvidaste te lo recordamos: Siempre Estaremos Aki para Ti.
Y yá?
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