Mientras escribo esto me siento invadida por un torrente de escalofríos. Me emociona lo que está pasando, me emociona pensar que está sucediendo lo que muchos dijeron que nunca iba a pasar, me emociona que por fin mi generación está haciendo algo. Recuerdo muchas veces haber pensando y visto que todo estaba mal, pero nadie hacia nada. Recuerdo prender la televisión, leer las noticias, caminar por las calles y ver que los jóvenes de mi generación estábamos completamente apagados, nadie quería hablar de política, a nadie le interesaba lo que estaba pasando en nuestro país.
Hace poco más de un mes, cuando las campañas arrancaron, y las encuestas empezaron a anunciar que el candidato del PRI iba en primer lugar, sentí desesperación. Me parecía increíble que después de todo, los mexicanos quisiéramos regresar a que nos gobernara alguien con los antecedentes de Enrique Peña Nieto. Un hombre que representa lo que nuestro país ha sufrido por años, no me parecía lógico que eso pasara, ¿los mexicanos no pensábamos o porqué queremos regresar a eso? solo había dos opciones, que las encuestas estuvieran manipuladas o que la mayoría hubiera comprado la idea telenovelesca del copete y la gaviota.
En esos días alguien me comentó que había un movimiento en youtube, en el que jóvenes pintaban los anuncios o publicidad de EPN, se grababan y subían los videos. La idea me pareció magnifica, si las encuestas estaban manipuladas, con el propósito de que el día de las elecciones pudieran truquear el proceso y de una forma más fácil hacernos creer que la mayoría había elegido a ese presidente, ocultar miles de videos en internet seria difícil.
Después vinieron los estudiantes de la Ibero y fue increíble escuchar en vivo la narración de los locutores de radioibero, contándonos lo que estaba pasando. Algo sin precedentes estaba pasando en mi país, algo se estaba moviendo, al parecer los jóvenes no estábamos tan dormidos.
Ese día cuando llegué a mi casa, le pregunté a mi papá si había escuchado lo que había pasado. Me dijo que no, que casi no habían pasado nada en la televisión, me emocionó contarle lo que había pasado, aunque en la televisión no hubieran transmitido nada, sobre todo porque mi papá fue uno de los estudiantes que en 1968 soñaron con un México diferente, pero el que los medios televisivos no transmitieran lo que había pasado me hizo pensar que todo se iba a quedar ahí. Era una lástima que nos pudieran manipular de esa forma y nosotros no pudiéramos hacer nada, ¿o sí?.
Después, llena de emoción vi el video que los alumnos de la Ibero subieron a youtube, 131 estudiantes habían logrado lo que nadie creía. Ponerse de acuerdo, manifestarse, no dejarse y finalmente grabar un video y utilizar la mejor arma que tenemos y que los estudiantes del 68 no tenían, internet. Pero también en esa ocasión pensé que quizás ese era el fin y que todo se quedaría en las redes sociales o ¿de verdad los jóvenes estábamos dispuestos a salir a calle?.
Llegó la marcha AntipeñaNieto, y estar ahí fue increíble. Escuchar a otros jóvenes, ver sus caras, caminar, darme cuenta de que si pensaban manipular las elecciones, no iba a ser fácil, porque aquí estábamos nosotros, los jóvenes interesados por nuestro futuro y por nuestro país, y no íbamos a permitirlo. Pero justo ese día empezaron mis preocupaciones. No estábamos organizados, nadie sabía hacia dónde íbamos, algunos pensaban que la marcha empezaría en el zócalo, algunos otros en la estela de luz. La realidad es que todos estábamos ahí, gritando que esto era pacifico y haciendo valer lo mejor que tenemos los jóvenes, nuestros ideales. Pero también estábamos desorganizados y no estábamos siendo concretos con lo que queríamos.
Después, vino la marcha de la Estela de Luz, Sicilia y más cobertura por parte de los medios de comunicación y mis preocupaciones se triplicaron. Todos sabemos que las masas son fáciles de manipular, que la euforia no permite pensar a las grandes multitudes, ¿cómo controlar que el movimiento siguiera limpio, puro, apartidista, sin intereses ilegítimos?.
Los días pasaron y pronto se consolidó el movimiento denominado “Yo soy 132”. Encontré la página de internet, me registré, los seguí en twitter y agregué en facebook, empecé a preguntarme si mi universidad se estaba organizando para unirse, y en estos momentos me encuentro escuchando en vivo la Asamblea a la que convocaron el día de hoy en CU.
Ha sido emocionante escuchar a otros jóvenes, de la Universidad Iberoamericana, Politécnico, ITAM, UNAM, UVM, Anahuac, UDLA, Bachilleratos, CCH, Tecnológico de Monterrey, etc, etc. Es emocionante darse cuenta de que todos están ahí, que a todos nos interesa lo que pasará con nuestro país, que nos sentimos orgullosos de ser mexicanos y que queremos lo mejor para nuestro futuro, pero también me preocupa escuchar lo que muchos jóvenes con euforia gritan, me preocupa ver que no estamos organizados y que este es un movimiento que con facilidad se puede manipular. Me preocupa que la balanza se dirija a un lado o al otro y no permanezca equilibrada. Por eso escribo esto, porque no puedo hacer más, que estar presente en todas las marchas que pueda, que escuchar lo que está pasando, y que decirle a quien se deje decir: lo más importante, es que nadie ensucie el movimiento y nos mantengamos lo más reales posible con nuestros ideales.
Es cierto que ya era hora de que los jóvenes despertáramos y protestáramos para que no nos impusieran a un presidente, es cierto que hacemos bien en preocuparnos por quién votaremos, es cierto que estamos triunfando al unirnos todos, le estamos demostrando al mundo entero que el México dividido por las clases sociales ha quedado atrás, que México puede ser un solo pueblo, decidido a dejar el pasado y lanzarse al futuro como una súper potencia. Pero no debemos caer en la intolerancia, no debemos cometer los mismos errores del pasado, no debemos convertir el movimiento en la clave para que un candidato u otro gane, no debemos dejar que los sindicatos o cualquier otra fuerza política y con intereses oscuros ensucie nuestros ideales. Bien por México, bien por los jóvenes, bien por los estudiantes, sigamos adelante, pero muy atentos.
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