Hoy. Ocho de enero del dos mil once. Polanco, Ciudad de México. Desde unos ojos de 24 años de antigüedad. Mirada impaciente, mirada energética, mirada de prisa. Yo. Solo siento que siempre he hecho lo que he sentido, en el momento que lo he sentido. Bueno y malo. Siempre fluyendo, continuos yo y mis pasos continuos. Han pasado muchas cosas. Buenas y malas. He sido atravesado por miles de sentimientos. Uno por cada segundo. Ha sido un viaje de subidas y bajadas, un viaje largo que se hace con rapidez. Pero al final un segundo es un segundo, no importa que tan rápido se corra. He dejado huellas, me han dejado huellas. He dejado cicatrices, me han dejado cicatrices. Pero al final el tiempo es tiempo y con el tiempo hasta las cicatrices dejan de importar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario