Tuve una semana zombie. De esas en las que sientes que vas por inercia y no vas mal ni vas bien, pero vas por inercia. Así fue tener un remoto contacto con mi pasado, así fue ver a ese amigo que tanto quiero y que es lo único directamente relacionado con mi pasado que me queda.
Y entonces, empecé a sentir de nuevo en mi pecho aquel dolor sordo, que me entume los sentimientos que me hace pensar en Boston y todas sus marafuras y que me hace extrañar lo que ya no debería ser extrañable. No sentí que quisiera regresar a ese mundo, en ningún momento sentí deseos de regresar a eso, simplemente se me llenaron los pensamientos de preguntas que jamás podrán llegar a su destino y jamás podrán ser respondidas.
No es que no me sienta profundamente feliz con mi vida actual, al contrarío, el mundo me ha regalado una vida tranquila, llena de sonrisas, de pasiones, de muchísimo amor. Simplemente me dieron unas incontenibles ganas de preguntarle, qué había sido de su historia después de mi?, de tener una charla de té con el, de qué me contará lo que se veía de su lado del mundo, que me recitara los nuevos trucos que había aprendido en éste tiempo y hasta que me contará de lo maravillosa qué ha de ser su mujer.
Me dieron ganas de recordar su rostro, que ya no logro figurar en mi mente.
Y como siempre en la vida que uno siente que está rebasando la arista de la coherencia, me llegó lo qué me tenía que llegar y la vida me complació con el mejor sábado del mundo.
Andar en bici por el parque México, por el parque España, andar en lo fresco, recorrer la linda ciudad, detenerse a comer bizcochos y a refrescarse aun más, seguir el camino, detenerse a beber cerveza y a comer, seguir con el camino, ir a shakeys pizza, jugar como cuando tenia pocos años, y terminar en el cine…para en todo momento, voltear y ver al príncipe qué me acompaña, al qué nunca le he cachado una sola mentira, él que siempre tiene una sonrisa y ganas de seguir a mi lado, y no caber dentro de mi, cada una de las veces durante todo el día que volteó y me dijo: Estoy Profundamente Enamorado de Ti, y sentir que nada en el mundo importaba más que aquellos momentos.
Regrese al mundo de los vivos, una vez más me trajo de vuelta mi príncipe valiente.
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